«LO QUE CREEMOS Y VIVIMOS, ESTO OS ANUNCIAMOS»
PRESENTACIÓN
Estimados:
El camino que hemos hecho juntos los dos últimos años, orando y reflexionando alrededor de nuestro “ser Iglesia”, nos ha llevado a poner en marcha otra vía: la de mirar de reavivar nuestra vida cristiana, personal y comunitaria, como condición para poderla comunicar a los demás.
Sabemos, sin embargo, que la vida cristiana, como toda la vida humana, nace y crece desde el encuentro y la unión de amor de dos personas. Toda vida y todo crecimiento vienen de la fecundidad del amor. En nuestro caso, las dos personas que se deben encontrar y unir son el Dios vivo y nosotros, su voluntad y nuestra, su amor y el nuestro.
¿Cómo es posible esto, siendo “sus caminos tan lejanos de los nuestros, sus pensamientos e intenciones tan distantes de las nuestras, como lo son el cielo y la tierra,” (Isaías 55,8-9) Es posible porque Él se acerca a nosotros y se nos ofrece de una manera humana, buscando él mismo el encuentro. Y lo hace aconteciendo “carne humana”, y comunicándose mediante todo aquello que la Iglesia pone en nuestras manos, en nuestros sentidos humanos, en definitiva al alcance de nuestro corazón.
Es así como podemos vivir el encuentro fecundo de amor con el Dios hecho hombre, que es Jesucristo. Concretamente podemos hablar con Jesucristo vivo, en un diálogo sincero y profundo, porque Él ha dejado sus mismas palabras en la Iglesia. Ella las transmite a todo el mundo que quiera vivir y crecer, conociéndolo, comunicando y uniéndose a Él: estas palabras de Jesucristo forman lo que denominamos la “Sagrada Escritura”.
Por esto el profeta Isaías, que se asustaba de la distancia infranqueable entre Dios y nosotros, decía a la vez que su Palabra descendería (se inclinaría) a la tierra como la lluvia desde las nubes (Is 55,10): sazonaría la tierra enjuta y sedienta, y la volvería fecunda. La Sagrada Escritura es pues agua fecunda, venida de Dios, que se humilla para penetrar en nuestras vidas sedientas. Nosotros, nuestra tierra, acogiéndola, responderá dando brotes, flores, frutos y semillas...
Te invito a vivir personalmente y en comunidad este diálogo apasionante, del cual nos vendrá toda vida. Intentemos beber de esta agua, de la fuente de la Escritura, sin enturbiarla, dispuestos y agradecidos, como quienes reciben el don de la más eficaz fecundidad.
+ Agustí Cortés Soriano
Obispo de Sant Feliu de Llobregat
OBJETIVO DIOCESANO 2007-2010
LO QUE CREEMOS Y VIVIMOS, ESTO OS ANUNCIAMOS
Nuestra diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en los próximos tres cursos, asume como programa pastoral lo que los obispos catalanes han propuesto en el documento: Creer en el Evangelio y anunciarlo con nuevo ardor (marzo de 2007).
Este programa pastoral se presenta con un nuevo objetivo diocesano que nos reúne, una vez más como Iglesia particular, presente en cada una de nuestras comunidades cristianas, y tiene como referencia, la primera carta de San Juan (1Jn 1,1-4):
« Os escribimos acerca de lo que ya existía desde el principio, de lo que hemos oído y de lo que hemos visto con nuestros propios ojos. Porque lo hemos visto y lo hemos tocado con nuestras manos. Se trata de la palabra de vida. Esta vida se manifestó: nosotros la vimos y damos testimonio de ella, y os anunciamos esa vida eterna que estaba con el Padre y se nos ha manifestado. Os anunciamos, pues, lo que hemos visto y oído, para que tengáis comunión con nosotros, como nosotros tenemos comunión con Dios el Padre y con su Hijo Jesucristo. Os escribimos esto para que nuestra alegría sea completa.».
Hemos querido plasmar esta cita bíblica con el lema LO QUE CREEMOS Y VIVIMOS, ESTO OS ANUNCIAMOS. Una nueva etapa de reflexión diocesana fruto del trabajo hecho sobre la Pertenencia y corresponsabilidad diocesana. Recordamos la celebración del pasado 6 de mayo dónde, con la proclamación de la Virgen de Montserrat como patrona de nuestro Obispado, se presentaron las conclusiones del trabajo realizado.
Cada curso tendrá un acento específico e irá acompañado de propuestas de reflexión con diferentes fichas y la referencia a los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas.
INTRODUCCIÓN A LAS FICHAS
La mejor manera de poner en práctica la escucha de la Palabra de Dios es ponerse delante del texto concreto y hacer el ejercicio de leerlo y meditarlo con provecho.
Os ofrecemos dos fichas ambientadas en el tiempo de Adviento-Navidad, del evangelista de este nuevo año litúrgico, San Mateo.
Se presentan unas notas explicativas y unas preguntas para guiar el trabajo que puede ser personal y de grupos (grupos de parroquias, de movimientos, de comunidades religiosas, ojalá sirvan para todos los grupos de nuestra diócesis).
Más adelante, por Cuaresma, saldrán otras.
CURSO 2007-2008
La inspiración y la comunión que nacen de escuchar la Palabra de Dios. Descubrimos el Evangelio de Mateo
«...los hombres y mujeres de hoy, los jóvenes y los niños, necesitan recibir el mensaje de Cristo -la buena noticia de l’Evangelio- en un lenguaje comprensible y que ilumine su vida...que la fuente de l’Evangelio continúe haciendo llegar su frescura y vitalidad a los cristianos de hoy y a los hombres y mujeres de hoy»
(del documento: Presentación de los trabajos de los grupos del Objetivo diocesano 2005-2007, Pertenencia y corresponsabilidad diocesana)
CURSO 2008-2009
La Palabra que busca la experiencia de la fe y su celebración sacramental. Descubrimos El Evangelio de Marcos
«...que nuestras celebraciones muestren la novedad del mensaje de Jesús y a la vez aportemos una plegaria bien atenta a las necesidades próximas de las personas y del mundo que nos rodea»
(del documento: Presentación de los trabajos de los grupos del Objetivo diocesano 2005-2007, Pertenencia y corresponsabilidad diocesana)
CURSO 2009-2010
El Anuncio que nace del gozo compartido. Descubrimos el Evangelio de Lucas
«Somos y formamos parte de la Iglesia diocesana. Queremos ser responsables y esto quiere decir que estamos dispuestos y dispuestas a responder, a actuar; también queremos ser corresponsables, esto significa participación y compromiso. Nuestra Iglesia nos ofrece un lugar, como niños, como jóvenes, como personas adultas, seamos laicos o laicas, religiosos, religiosas diáconos o presbíteros. Nuestra diócesis –pastores y fieles- respira un aire nuevo que vemos como presencia del Espíritu y es motivo de gozo y de esperanza»
(del documento: Presentación de los trabajos de los grupos del Objetivo diocesano 2005-2007, Pertenencia y corresponsabilidad diocesana)