«Siguiendo la estrella»
El texto
(Mt 1,21-23; 2,1-12)
«21 María tendrá un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados.”
22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta:23 “La virgen quedará encinta,y tendrá un hijo al que pondrán por nombre Emanuel(que significa: “Dios con nosotros”)”.»
«1 Jesús nació en Belén, un pueblo de la región de Judea, en el tiempo en que Herodes era rey del país. Llegaron por entonces a Jerusalén unos sabios de Oriente que se dedicaban al estudio de las estrellas, 2 y preguntaron:
–¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle.
3 El rey Herodes se inquietó mucho al oir esto, y lo mismo les sucedió a todos los habitantes de Jerusalén. 4 Mandó llamar a todos los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley, y les preguntó dónde había de nacer el Mesías. 5 Ellos le respondieron:
–En Belén de Judea, porque así lo escribió el profeta: 6 ‘En cuanto a ti, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre las principales ciudades de Judá; porque de ti saldrá un gobernante que guiará a mi pueblo Israel.’
7 Entonces llamó Herodes en secreto a los sabios de Oriente, y se informó por ellos del tiempo exacto en que había aparecido la estrella. 8 Luego los envió a Belén y les dijo:
–Id allá y averiguad cuanto podáis acerca de ese niño; y cuando lo encontréis, avisadme, para que yo también vaya a adorarlo.
9 Con estas indicaciones del rey, los sabios se fueron. Y la estrella que habían visto salir iba delante de ellos, hasta que por fin se detuvo sobre el lugar donde se hallaba el niño. 10 Al ver la estrella, los sabios se llenaron de alegría. 11 Luego entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre. Y arrodillándose, lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron oro, incienso y mirra. 12 Después, advertidos en sueños de que no volvieran a donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.»
Notas sobre el texto
El nombre de Jeshua (Jesús) significa «Dios salva» o «el salvador», y el evangelista reflexionará a partir de la etimología del nombre.
El texto incluye dos citas del Antiguo Testamento. Es una gran preocupación del evangelista San Mateo el presentar a Jesús como el Mesias esperado, en quien se cumplen los anuncios proféticos y las esperanzas más profundas del pueblo de Dios:
a) La primera cita es del profeta Isaías (7,14) según la versión griega de los Setenta. En esta traducción usada por los judíos de la diáspora en tiempo de Jesús, la expresión hebrea «chica joven» es traducida al griego por «virgen», que facilitará al evangelista explicar el nacimiento excepcional de Jesús. Por otra parte, el apelativo Emmanuel, Dios-con-nosotros, se hace eco de la Alianza: «Haré de vosotros mi pueblo y yo seré vuestro Dios» (Ex 6,7)
b) La profecía mesiánica de Miqueas 5,1 es la segunda cita. Con ella el narrador quiere subrayar el origen davídico del Mesías y, por lo tanto, de Jesús: el rey David había nacido en Belén. Al lado de estas dos citas explícitas, encontramos algunas más, insinuadas: Is 60,6; 2 Sm 5,2; 1Cr 11,2; etc.
• Herodes el Grande fue un rey vasallo de Roma, y reinó desde el año 36 hasta el 4 aC. Se distinguió por su crueldad: eliminó a todo aquel que sospechaba podía hacer sombra a sus ansias de poder; era un hombre sin escrúpulos que mandó incluso matar una de sus esposas –tuvo diez– y varios de sus hijos.
• Respecto a los magos de Oriente, son presentados como unos hombres sabios, venidos de regiones lejanas (podría referirse a Persia, Siria oriental o Arabia), relacionados con la astrología (la observación y elestudio de las estrellas) y seguramente con el zoroastrismo (filosofía monoteista de origen persa).
Para comentar en grupo
1.- Jesús es el Mesías esperado por el pueblo de Israel, el Salvador. Responde a las expectativas de sus contemporáneos, del pueblo fiel. Él es el Dios próximo, el Dios-con-nosotros: Dios se hace presente en la comunidad humana, en medio de los hombres y de las mujeres. Es la «Buena Noticia» del amor, que todos somos una familia, en la cual Dios es nuestro Padre: cada ser humano es mi hermana y mi hermano. ¿Cómo recibo yo esta noticia? ¿Responde a mis (nuestras) expectativas? ¿Cómo lo vivo personal y comunitariamente?
2.- Los diversos personajes de la narración responden a diferentes actitudes ante la noticia del nacimiento de Jesús. También pueden manifestar varias posturas actuales en la comunidad eclesial (evitaremos una crítica de las posturas de los «otros»):
- Herodes representa laactitud interesada, egoísta, el criterio es que yo saque tajada; también el miedo que algo o alguien atente contra mi comodidad, mi estatus...
- Los grandes sacerdotes y los maestros de la Ley: inteligentes, conocen la Palabra de Dios, es posible que tengan una cierta responsabilidad eclesial (y no nos referimos sólo al clero, también muchos laicos y laicas), pero totalmente indiferentes ante la «novedad» del mensaje de Jesús: ¿Qué les pueden enseñar a ellos? No son capaces de percibir que su vida necesita cambiar.
- Los sabios de Oriente son los que vienen de fuera. Representan la universalidad (la catolicidad) de la Iglesia. Son aquellos, dentro de la comunidad eclesial, que están atentos a los «signos de los tiempos», son capaces de ver la acción de Dios en las realidades cotidianas, «se llenan de inmensa alegría» cuando descubren la grandeza del plan de Dios en las cosas pequeñas: «entraron a la casa, vieron el niño en Maria, su madre, se prostraron a tierra y lo adoraron»
- Maria, de manera privilegiada, y el resto del pueblo fiel que acoge Jesús, con inmenso gozo, conscientes de que sólo en Él encontramos la respuesta a los interrogantes existenciales, también del hombre y de la mujer de hoy. Abiertos a las necesidades del prójimo, especialmente de los más necesidades y olvidados. Dispuestos a hacer presente, en medio del mundo actual, el Reino de Dios.
¿Cuál o cuales actitudes responden a mi situación personal, social, eclesial...?
El texto hecho oración
• Señor, que no pierda la capacidad de sorpresa ante la novedad de tu venida al mundo, entre nosotros.
• Que sea capaz de releer este evangelio y descubrir la grandeza de la «Buena Noticia» del Reino, de pedirte cada día que «venga a nosotros tu Reino» y de poner todo mi empeño en hacerlo posible.
• Que sepa contagiarme con la alegría inmensa de los sabios de Oriente, que supieron descubrir en algo tan sencillo como una madre con su Hijo, tu grandeza, que se manifiesta en lo que es pequeño.
• Que personal y comunitariamente dé una respuesta libre y asumida al don que nos has dado en tu Hijo Jesucristo.
• Que me comprometa a cambiar todo lo que hay de mal, de injusticia en el mundo, para que la realidad que nos rodea responda a tu plan amoroso.
• Dame y danos fuerzas para comunicar a todos que los amas con un amor infinito y apasionado.
• Te damos gracias porque nos has permitido descubrir cuánto nos amas.
Javier Velasco Arias